Vivir en Interrelación - OL- GS Carisma

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Hoy comenzamos nuestro Retiro sobre el tema "Vivir en Fidelidad Creativa".

Vivir nuestro compromiso es un deber del ser humano, pero además es inherente a la condición de cristianos. Es una respuesta concreta e histórica a nuestra propia llamada, lo cual exige velar, estar atentos, implicarse, pero también cambiar de acuerdo al tiempo y las circunstancias. El compromiso requiere fidelidad creadora. No se trata de hacer siempre lo mismo, sino de hacerlo de forma nueva, siempre con lealtad a las fuentes de inspiración que mueven el propio ser. Hoy vamos a reflexionar sobre cómo vivir nuestro compromiso en comunión con todos los seres creados.

Cuentan que hace muchísimo tiempo los colores comenzaron a pelearse. Cada uno proclamaba que él era el más importante, el más útil, el favorito. Cada uno hablaba de su presencia en la creación. La discusión se fue haciendo más ruidosa. Estallaron relámpagos y empezó a llover. Los colores comenzaron a acurrucarse con miedo. Entonces habló la lluvia: ¿no saben que Dios los ha hecho a todos, con un objetivo especial, único y diferente? Él los ama a todos. Junten sus manos y vengan conmigo, Dios quiere extenderlos a través del mundo en un gran arco de colores, como recuerdo de su amor, de que pueden vivir juntos y en paz, como promesa de que está en ustedes y como señal de esperanza para el
mañana.

Todo lo que habita el universo, es una muestra de relaciones de diversos. Nada es igual y sin embargo, esta riqueza de diferencias genera armonía. Como si toda la creación estuviera orientada a generar comunión. Y es que su Creador es comunión.

"Efectivamente esta comunión se vive al interior de la comunidad Trinitaria. El Padre Creador engendra al Hijo y el amor entre ambos engendra el Espíritu Santo. Cada persona es distinta, cada una es única y todas están en una relación de igualdad. Hay un respeto mutuo entre ellas; se desarrolla el amor que reciben mutuamente; viven en comunión e interdependencia. Al mismo tiempo, siempre dejan espacio para generar una nueva vida y comunicar su amor.


Todas las cosas creadas reflejan siempre al creador. Esto podemos verlo en todas las expresiones artísticas y también podemos intuirlo al contemplar la Creación.

Te invito a contemplar un aspecto de la comunidad de la tierra: flor, pájaro, piedra… y su interrelación en la creación.

Si el cosmos es el lugar donde todo está  interrelacionado, lo que favorece o atenta la armonía de alguien o de algo, afecta a toda la creación. De ahí la importancia de vivir relaciones de inclusión donde acogemos la forma de ser de las/os otros y cuidamos la riqueza de su particularidad. Cada elemento de la creación, tiene algo que darle a mi vida, una persona, un árbol, una roca, el agua, la tierra, etc.  Eso que el otro le da a mi vida nadie más puede dármelo y si su presencia no estuviera, mi vida no estaría completa. No se trata de cuidar al otro por lo que le da a mi vida, sino del cuidado mutuo y del bien común. Hemos sido creados para vivir en comunión. Dicho en Palabras de Jesús: "Yo les he dado la gloria que tú me diste, para que sean uno como nosotros somos uno (Jn 17,22)

La esencia de Dios es ser comunión. Él nos ha creado en una dinámica de interrelación. Esto estaba bien integrado en algunas culturas indígenas. La obra de la Creación es la unidad de la diversidad, donde coexisten todas las vidas en un equilibrio armónico.

¿Qué es lo que nos une? Nos une Dios que habita su creación y la re-crea continuamente. Como dice San Juan Eudes: "Dios ha creado el mundo no solo  una vez, sino tantas veces como momentos han transcurrido desde su primera creación… Y así como creó el mundo por amor a cada persona, así en todo momento lo conserva para cada uno/a de nosotros/as con amor infinito… ".


El mismo Jesús quiso que nos viviéramos como una familia. En múltiples escenas podemos contemplarlo incluyendo a hombres y mujeres: (Mt 4, 18ss; 9,10-13; Jn 20,11ss) o haciéndose uno con la naturaleza al utilizar elementos naturales para hablar en parábolas: "Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto. (Jn 15, 5).

Esta gran familia no es un círculo cerrado, está abierta a la comunión con todos. Los une hacer la voluntad del Padre (Lc 10, 21). Tampoco es una familia estructurada jerárquicamente, sino una que se relaciona con igualdad: «Si uno quiere ser el primero, sea el último de todos y el servidor de todos.» (Mc 9, 35). Sin duda, la igualdad de todos y la acogida servicial a los últimos son los dos rasgos que más cuida Jesús para vivir la comunión.


Cómo vivo mi compromiso en comunión con toda la creación?

Desde el evangelio, qué conversiones necesito hacer para sentirme y vivir en la comunidad de la creación?

Qué pasos necesito dar para ensanchar mis relaciones de inclusión.

Santa María Eufrasia en su lucha por construir el generalato es un ejemplo de mujer que quiso vivir la comunión en un sentido amplio, buscando la conexión entre todas las comunidades que iba fundando. "Sabéis lo que sostiene nuestro Instituto y le da tanta fuerza? Es la unión que reina entre nosotras, la obediencia, en una palabra, el espíritu de unidad…"
"Han hecho bien de hacerme ver las épocas en que, reunidas,  podremos con la ayuda de Dios, hacer más trabajos y bien. "La paz, la caridad, la unión y la salvación, ante todo. Son nuestros proyectos"

Puedes leer el salmo 148. Más de treinta categorías de seres creados, únicas en su ser, se unen para alabar al Señor. Únete a ellas para alabar al Señor. Escribe tu propia alabanza.




 

Si lo deseas, puedes clicar en el Menu "Herramientas Extra": en esta sección encontraras fotos, videos etc... que pueden ayudar tu reflexión.


 
 
 
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