Paz Planetaria - OL- GS Carisma

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« Es hora para todos nosotros de acoger la realidad de nuestra interconexión cósmica… Es hora de salir de esta consciencia que percibe las cosas en términos de separación y de dualismo… En el mundo encontramos las raíces de todas las injusticias que sufrimos ahora… la conversión fundamental necesaria es de ver todos los elementos como "socios" interdependientes en el compartir una Tierra-comunidad humana. Es hora de construir una sociedad humana que sea más verdaderamente humana y que participe realmente en la dinámica de la tierra,
y del planeta.

«Vayan, pues, a las esquinas de las calles e inviten a la fiesta a todos los que encuentren?»   Mateo 22,9.  El reino de Dios es una interconexión de cada persona y de cada cosa; cada persona y cada cosa tienen su lugar. Hay solamente una justicia de inclusión. La misericordia y la justicia trabajan juntas con una fuerza creativa que les permite tratar y resolver nuestros problemas.

¿Cómo soy artesano/a de Justicia para nuestra tierra, nuestra comunidad humana y para la supervivencia de nuestro planeta?

« La reconciliación es el corazón de la misión del Buen Pastor. En este tercero milenario, participamos en una « toma de conciencia creciente de que la paz mundial está amenazada no solo por las injusticias que siguen existiendo entre los pueblos y naciones, sino también por una falta de respeto a la naturaleza" (Juan Pablo II)


Tenemos conciencia de que la paz planetaria depende de esta justicia-inclusiva de todo el universo. El Papa Benedicto XVI dice en su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz en 2013:
 
« Las numerosas iniciativas de paz que enriquecen el mundo atestiguan la vocación innata de la humanidad hacia la paz. El deseo de paz es una aspiración esencial de cada hombre, y coincide en cierto modo con el deseo de una vida humana plena, feliz y lograda. En otras palabras, el deseo de paz se corresponde con un principio moral fundamental, a saber, con el derecho y el deber a un desarrollo integral, social, comunitario, que forma parte del diseño de Dios sobre el hombre. El hombre está hecho para la paz, que es un don de Dios».


Este regalo que Dios quiere ofrecernos corresponde al fuerte deseo que cada uno de nosotros/as tiene en lo más profundo de su ser, y anhela nacer a la vida y dar fruto. Nos impulsa a actuar de acuerdo con el Espíritu del Señor, fuente de sabiduría y de discernimiento, y nos ayuda a estar más atentos  a los derechos de los más vulnerables. De esta manera la paz se extenderá a todo el mundo viviente. Así la paz resplandecerá sobre el mundo vivo. Gracias a este don, la presencia del Señor será universal y planetaria:

« El lobo habitará con el cordero, el puma se acostará junto al cabrito, el ternero comerá al lado del león y un niño chiquito los cuidará. La vaca y el oso pastarán en compañía y sus crías reposarán juntas, pues el león también comerá pasto, igual que el buey. El niño de pecho jugará sobre el nido de la víbora, y en la cueva de la culebra el pequeñuelo meterá su mano… se llenará la tierra del conocimiento del Señor...; su casa se hará famosa. » Is 11,6-10

¿Cuál es el sueño de paz para el mundo, que llevas en lo más profundo de tu corazón? ¿Para el Planeta? ¿Para el Universo?

 Dibújalo si quieres.

En 2011, el premio Nobel de la paz fue entregado por primera vez a tres mujeres: la presidenta liberiana Ellen Johnson Sirleaf,  su compatriota Leymah Gbowee y la yemenita Tawakkol Karman, periodista y figura clave  de la « primavera árabe ».
Las tres fueron premiadas para poner de relieve el papel de las mujeres en la resolución de conflictos. "Ustedes representan una de las más importantes fuerzas motivadoras de acción del cambio en el mundo de hoy: la lucha por los derechos humanos en general y la lucha de las mujeres por la igualdad y la paz, en particular", declaró el presidente del comité del Premio Nobel, Thorbjoern Jagland, antes de entregarles el premio. Luego añadió "Dad sentido concreto al proverbio chino que dice que "las mujeres llevan la mitad del cielo"

¿Y tú, como ves tu responsabilidad en la paz mundial?

"Con su muerte, Jesús destruyó el muro de odio entre los hombres. A través de sus enseñanzas, su comportamiento, su vida ofrecida,…  abrió un camino hacia la paz. Ahora los creyentes formamos un nuevo edificio con Jesús como piedra angular, que proporciona la fuerza y la unidad. En este templo vivo hay un lugar para todos " (Ef 2,13-18)
  Caminamos con plena seguridad sobre este sendero de Paz, conectados unos a otros, a todas las criaturas, piedras vivientes, creadoras de lazos de una solidaridad conectada. Así, unidos entre todos y a las víctimas, somos capaces de romper la soledad y comenzar a responder a los problemas que encontramos.
 
Santa María Eufrasia vivió en solidaridad,  animada por un celo universal y misionario que no hacía  diferencia entre un país y un otro, entre una persona y otra. « Soy de todos los países dónde hay almas que salvar »
A través de las hermanas que mandó a 110 fundaciones en los 5 continentes, Santa María Eufrasia fue solidaria con las mujeres más marginadas, con las jóvenes esclavas vendidas como mercancías. Estaba en contacto con cada una de ellas a través de una correspondencia regular que mantenía y conservaba en sus archivos.

«El bien común exige, por tanto, respeto y promoción de la persona y de sus derechos fundamentales, así como el respeto y promoción de los derechos de las Naciones en una perspectiva universal. Como dice el Concilio Vaticano II: « De la interdependencia cada vez más estrecha y extendida paulatinamente a todo el mundo, se sigue que el bien común [...] se hace hoy cada vez más universal»


A nivel de la ecología las religiosas del Buen Pastor se comprometen a:

«Estudiar, orar más, sostener y promulgar la Carta de la Tierra, con sus principios: importancia de la espiritualidad en la vida humana, protección del medio ambiente, de los derechos humanos, de un desarrollo humano equitativo y de la promoción de la paz».


La solidaridad es simple, basta con algunos gestos unidos a los de otros. Como los esfuerzos de los cuatro hombres llevando a un paralítico en una camilla, y que, abriendo el tejado lo bajaron hasta el lugar mismo donde estaba Jesús. Fueron solidarios con el hombre que yacía en la camilla y le ayudaron a ser curado por Jesús. Mc 2. 1-12

Ora con el texto de Isaías 11,6-10 o Ef 2,13-18 o  Mc 2. 1-12

¿Cómo vivo la solidaridad en mi vida concreta?

¿Cómo animo a los demás a vivir la solidaridad?





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