Eucaristia - OL- GS Carisma

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Comenzamos por un testimonio de cómo se celebraba la Eucaristía en los primeros tiempos del cristianismo:

"El día que se llama día del sol tiene lugar la reunión en un mismo lugar de todos los que habitan en la ciudad o en el campo.

Se leen las memorias de los apóstoles y los escritos de los profetas, y a continuación el que preside toma la palabra para exhortar a la imitación de tan bellas cosas. Luego nos levantamos todos y oramos por nosotros y por todos los demás, donde quiera que estén…

Al terminar esta oración nos besamos unos a otros. Luego se lleva pan y una copa de agua y de vino mezclados al que preside… Este, los toma y eleva alabanza y gloria al Padre del Universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo y da gracias (en griego: eucharistian) largamente por haber sido dignos de estos dones. Después de esta acción de gracias los diáconos distribuyen a todos los presentes, pan, vino y agua "eucaristizados" y los llevan a los ausentes…"


Revive alguna celebración de la Eucaristía que ha marcado tu vida

Este testimonio  puede guiarnos en nuestra oración de hoy:

Nos reunimos  "en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu". "Alabamos y glorificamos al Padre del Universo, por el nombre del Hijo y del Espíritu Santo…" y somos enviados a continuar la vida ordinaria con la "bendición del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo".

Podemos decir que al participar en la eucaristía  nos integramos en la comunidad Trinitaria. Todas las plegarias Eucarísticas nos sitúan en presencia de la Trinidad, en comunión con María, con todos los santos y  seres creados. Sirva como ejemplo la Plegaria III:

"… Por Jesucristo, tu Hijo, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida… y congregas a tu pueblo…" Así pues, Padre, te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo… con María y todos los santos…"

En la Eucaristía nos encontramos a Cristo resucitado, promesa y comienzo de la transformación de todo el mundo material y humano.

La Palabra que leemos, es la Palabra hecha carne, que restaura y lleva a su término la creación entera. "También oramos a Dios con toda la creación para que ésta se enraíce cada vez más profundamente en Cristo, y se transforme en Él, para encontrar su plena realización en la vida divina".
  Porque "sabemos que la creación entera gime hasta el presente y sufre dolores de parto…  Y no sólo ella, también nosotros… gemimos en nuestro interior, mientras esperamos nuestros derechos de hijos y la redención de nuestro cuerpo". (Rom 8, 22-23).

"En el pan y el vino que llevamos al altar, toda la creación es asumida por Cristo Redentor, para ser transformada y presentada al Padre…

El pueblo cristiano, al dar gracias a Dios por medio de la eucaristía, debe ser consciente de que lo hace en nombre de toda la creación, aspirando así a la santificación del mundo y trabajando intensamente por tal fin".
Todas las criaturas están representadas en ese pan y ese vino y agua, "frutos de la tierra y del trabajo del hombre", como signos, que Cristo mismo eligió para darse a sí mismo en la Eucaristía.

Muchos místicos han tratado de explicar lo que la Eucaristía significaba para ellos. Teilhard de Chardin, estaba en China, haciendo estudios geológicos se encuentra sin pan, sin vino y sin agua. Así explica el significado de la Eucaristía para él:

"Trascenderé los símbolos para sumergirme en la pura majestad de lo Real, y yo, te ofreceré el trabajo y la aflicción del mundo sobre el altar de la Tierra entera… Mi cáliz y mi patena son las profundidades de un alma abierta a todas las fuerzas que, dentro de un instante, se elevarán de todos los puntos del Globo para derramarse hacia el Espíritu".


La oración de María Droste también era universal: "… El amor del Señor me urge. Te ruego amor eterno por todos los hombres. Que ponga tu amor en su corazón, que acoja con misericordia a los pobres, a quienes se encuentran en peligro, a quienes sufren… Que le lleve hacia tu corazón divino, tú el Buen Pastor"


"Haced esto en memoria mía". La eucaristía es recuerdo, memoria viva,  y por lo tanto encuentro con Dios, quién nos ama y a quien amamos. Dios nos abraza junto con todo lo que Él  ha hecho, hace y hará.

"Te damos gracias, Señor y Padre nuestro, te bendecimos y te glorificamos, porque has creado todas las cosas…Tú nunca nos dejas solos,… acompañas a tu Iglesia peregrina, dándole la fuerza de tu Espíritu…. Por medio de tu Hijo nos abres el camino de la vida, para que, a través de este mundo, lleguemos al gozo perfecto de tu reino"
 

Santa María Eufrasia nos dice: "La Eucaristía es el recuerdo más preciado, el más consolador, la prenda más sagrada de la misericordiosa bondad y del incomprensible amor de nuestro adorable Salvador. De este divino maná sacaremos la luz, la fuerza, y la vida para nuestras almas. Es el verdadero tesoro de la Iglesia; es nuestro tesoro. Si nos fuera arrebatado perderíamos todo nuestro vigor…"


Reflexiono y oro:

Qué sentimientos me habitan al hacer esta reflexión?

Cómo encarno la Eucaristía en mi vida?

A qué me siento llamada?

"Después de adorar a Nuestro Señor Jesucristo que se hace presente en el altar… ruégale que así como cambia la naturaleza terrestre del pan y del vino en su cuerpo y en su sangre, que cambie también y transforme la pesadez, frialdad y aridez de nuestro corazón terrestre, en ardor, ternura y agilidad de los afectos y disposiciones de su corazón divino y celestial"






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