Dignidad - OL- GS Carisma

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A la entrada de la iglesia, en una elegante ciudad, había un hombre barbudo con una cuerda atada alrededor de su grueso abrigo y, a su lado, varias bolsas de plástico repletas de sus pertenencias. Estaba mendigando y se había acostumbrado a que las personas pasaran delante de él sin mirarle; parecían concentradas en algo que ocurría delante de ellas, porque nunca le miraban. En la misma entrada, una de nuestras Hermanas, se encontraba a menudo con los miembros de la Junta Directiva de la Asociación en la que ella trabajaba. Siempre  les abrazaba con efusión. En cierta ocasión, este hombre le dijo "¿Y por qué nadie me abraza a mí?" Al principio, la Hermana se sorprendió y se encontró confusa y hasta sintió cierto rechazo hacia él. Sin embargo, toda la semana estuvo pensando en él. Al domingo siguiente, iba preparada para responder a este reto y se adelantó hacia el hombre con los brazos abiertos. Era el principio de una relación importante, que cambiaría a los dos. Se enseñaron el uno al otro el verdadero significado de la dignidad.
           
Recuerda algún hecho que te haya enseñado lo importancia de la dignidad de las personas. Saborea esta experiencia y quédate con ella el tiempo necesario.  


Nuestra Dignidad Humana
¿Cuál es la fuente de nuestra dignidad?  La base de nuestra dignidad es que cada ser humano fue creado de una manera única a imagen y semejanza de Dios.
 El significado transmitido en la historia de la creación del Génesis dice que Dios nos creó como personas humanas, a su imagen. Dios nos dotó de libertad, de capacidad reflexionar y de dar y recibir amor.  Este es el fundamento de nuestro compromiso: respetar la dignidad de cada persona. Es el valor en el que SJE y SME fundamentaron sus vidas: una persona vale más que un mundo.

SME decía que amaba con "amor de apreciación", es decir, respetando el carácter único de cada persona y centrándose en  sus posibilidades de crecer. "Teneos en gran estima… Nunca disminuyáis el mérito de vuestras Hermanas."


Reflexiona silenciosamente en estas citas de la Escritura:

"Porque tú vales mucho a mis ojos (…) te amo y eres importante para mí."  
Is 43, 4

"Antes de formarte en el seno de tu madre, ya te conocía; antes de que tú nacieras, yo te consagré." Jer 1, 5

"Nosotros somos creación suya: fuimos creados en Cristo Jesús, a fin de realizar aquellas buenas obras, que Dios preparó de antemano para que las practicáramos."  Ef 2, 10


Al escuchar al Señor dirigirse a ti con estas palabras, ¿qué sientes en tu corazón?

Lleva ante Señor estos sentimientos, deseos o preguntas.


Una perspectiva más amplia de la dignidad
Entre los elementos más básicos del concepto teológico de la dignidad humana, está el derecho a la vida, a la autonomía y al mismo respeto para todos. La base de nuestra dignidad sigue manteniéndose firme cuando la miramos desde la perspectiva de la historia evolutiva del universo. Vemos esto como la obra continua
de un creador amoroso, que respeta y trabaja a través de ese proceso.

Lee y reflexiona sobre Job 38 y entra en la manera de cómo Dios le ayuda a adquirir una actitud de "humildad cósmica"
 cuando se enfrenta a la inmensidad de la creación de Dios.

Al leer Job, descubrimos que los animales y los pájaros tienen su propia dignidad propia; se relacionan con Dios sin pasar solamente por mediaciones humanas. Dios se alegra de ellos, de su integridad y de su alteridad, distinta de la que tienen los seres humanos.
 Nosotros, seres humanos, somos parte de la comunidad de la creación, no el centro de la creación, sino criaturas compañeras de las otras criaturas.

Te invito a tomar contacto con  la naturaleza. Hazte amigo/a de una "criatura" o una planta.  Mírala en profundidad, siéntela…

Desarrolla un sentido de compañerismo con esta criatura que "no es- sólo -humana".

¿Qué te revela este proceso de ti y de tu dignidad compartida con los otros seres creados?


"Sufrir con o sin dignidad…"
Incluso en situaciones humillantes y despectivas podemos mantener conciencia de nuestra dignidad. Algunas situaciones del mundo, nos invitan a reflexionar sobre la gran dignidad de los pobres. Si  no renunciamos a nuestra propia dignidad, nadie, ningún acontecimiento o situación, nos la puede quitar.

Ser extranjero, alguien que no es como los demás, llevar a sentirse tratado con menos dignidad. Los emigrantes dicen sentirse tratados como "inferiores", por el modo cómo les mira y les trata el grupo que les recibe. SME nos diría hoy, como lo decía en el pasado: "No es suficiente decir que les amamos; deben sentir que les amamos."


Etty Hillesum,
una judía neerlandesa que murió en Auschwitz en 1943 tenía un diario dónde describió las deportaciones y el terror que sintió por su vida. Dice que a través del sufrimiento… "debemos compartir nuestro amor con toda la creación".  El sufrimiento es un arte. Podemos sufrir con o sin dignidad. Etty aprendió el arte del sufrimiento que lleva a la compasión. Se negó a hacer como sus compatriotas, que despreciaban a sus enemigos y se negó a sentirse una víctima.
 
SME da un ejemplo de dignidad en medio del sufrimiento, cuando no permitió que los demás criticaran al Obispo Angebault, con quien tuvo dificultades en su relación durante veintiséis años. Como Etty, quería mantener la dignidad fueran cuales fueran las circunstancias.

  ¿Dónde, en tu corazón, sientes robada tu dignidad?
  
  ¿Puedes hablar con Dios de esto?  

Concluye dando gracias a Dios por tu sentido de la dignidad.





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