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Seguramente que muchas de nosotras hemos visto un diaporama que corre en la red, titulado: "El día en que Dios derramó su caja de colores". Los paisajes son una explosión de vida, las plantas una maravillosa combinación de vivos colores, los animales el arte en movimiento de un creador único, el mar un misterio que esconde tesoros irrepetibles, las estaciones un desarrollo de cambios inimaginables, el agua el espectáculo transparente de música y sonido… Y como fondo de todo, el arco iris, de colores intrépidos y conjugados, el Arco Iris, de cielo, tierra y mar..."Qué mundo maravilloso", cantaría Louis Armstrong.

"Y dijo Dios: … Pongo mi arco en las nubes y servirá de señal de la alianza entre yo  y la tierra…. y no habrá más diluvio de aguas". (Gén 9,13-15)

Presta atención a los colores  que dominan este diaporama. En algunas culturas, por ejemplo, el rojo es el color de la vida y de la pasión, del fuego ardiente y amor eterno, color de la rosa, de la flor de pascua, de la amapola… color del deseo y de la fuerza vigorosa, de la valentía y el coraje… siempre vivo y en movimiento.

Piensa en una imagen o color que te habla  del amor de Dios. ¿Qué detalles descubres ?

Toda la Sagrada Escritura es una manifestación clara del amor de Dios. En el poema alegórico del  Cantar de los Cantares, podemos descubrir, más allá del sentido literal, el amor entre Dios y su pueblo… En los versículos 1-17 del Cap. 2, resuena,  a modo de prólogo, el interés amoroso, la ternura apasionada,  el amor ardiente que domina este canto … Es Dios que quiere llenar el vacío que la tiniebla del pecado ha dejado en el corazón de sus hijos.
  
La palabra de Dios, oída en Alianza, se hace visible en Cristo: « Tanto amó Dios al mundo que le envió a su Hijo único, para que todo el que crea en Él no se pierda, sino  que tenga vida eterna  (Jn 3,16). Y sabemos cómo este amor se hace acción en la vida y actitudes de Jesús, que acoge, anima, perdona, cura, devuelve a la vida, alimenta, libera, acompaña, da la paz,.. y "la prueba más grande del amor de Dios es que Cristo, siendo nosotros todavía pecadores, murió por nosotros" (Rom 5, 8).

« Debes considerar como gracia inmensa y como una bendición, gastar todo tu tiempo, tu salud, tu vida entera y todos los tesoros del mundo, si fueran tuyos, para ayudar a la salvación de una persona, ya que por ella Jesucristo ha derramado su sangre, ha empleado y consumido su tiempo, su vida y sus fuerzas…  Y todo esto lo harás por amor a Jesús y para que Dios sea glorificado»

 
María Eufrasia no solo aprende estas palabras; simplemente las vive en su profundidad. Cuanto más el amor de Dios se arraiga en su corazón, más El CELO la devora, la lanza a gastarse por ayudar al mayor número de personas posible y procurar la más grande gloria de Dios.

"La gloria de Dios y la salvación de las personas, esa es mi vida… siento una llama interior que me penetra y me consume…"
« Nuestro cuarto voto constituye la esencia de nuestra vocación…. Poned manos a la obra con un celo puro,… un celo universal…; un celo perseverante…; un celo prudente… »
 
Efectivamente, el Celo nos impulsa a extender, con amor apasionado, esos los colores del amor, que Dios ha derramado y derrama sobre todos los seres creados.

¿Cómo es tu llama interior ?¿Qué características o colores tiene?

Juan Pablo II describe así las características de nuestra realidad subrayando los aspectos positivos y negativos: "Somos parte de la humanidad sedienta de bienestar en un mundo de consumo y de pobreza, de amor en medio del caos y desorden amoroso, de trascendencia en un contexto de desencanto político y existencial… que genera prejuicios de raza, religión y género…

Percibimos al mismo tiempo, una fuerte sed de lo sagrado, un anhelo de espiritualidad y de sentido, una profunda necesidad de amor y de intimidad. Por otro lado, la excesiva confianza en nosotros mismos, en el poder, en la tecnología y en la riqueza, nos aleja de la Realidad Última, única fuente que puede apagar la sed de tantos vacíos humanos. Y como consecuencia aparecen "agujeros negros" en nuestra existencia".

Todos sabemos de lugares y situaciones que carecen de color, o mejor dicho, de la vida que transmite el color, o solamente se conoce el color rojo de la sangre: violencia, desplazados, víctimas del tráfico, forzados a emigrar, oprimidos por la pobreza extrema y el hambre, perseguidos… También se causan graves daños a la creación: bosques, ríos, mar, atmósfera,… con los consiguientes sufrimientos para los seres humanos más vulnerables y la aceleración de la extinción de especies que constituyen la diversidad biológica.

Todo esto nos ofrece la oportunidad, de encontrar nuevos caminos para expresar el amor de Dios, y vivir nuestra pasión por el Dios de la Alianza, sirviendo a los más vulnerables y cuidando de la creación y sus criaturas.

La Declaración del 29 Capítulo Congregacional de las Hermanas del Buen Pastor, nos impulsa y compromete a… "acrecentar nuestra espiritualidad… responder al sufrimiento del mundo que nos llama a los márgenes, donde Dios nos está esperando, dando pasos audaces para utilizar eficazmente nuestros recursos internacionales, tejer redes, reestructurar a todos los niveles, creando nuevos caminos para la misión y respondiendo a la urgencia de dar nueva vida."

Y el Capítulo General de Nuestra Señora de la Caridad, Julio 2007: …"Un viaje apasionante que nos llena de alegría, de acción de gracias y deseo de trabajar con un solo corazón en respuesta a los gritos de las mujeres y los niños abandonados, enfermos, desplazados, víctimas de la guerra y el tráfico... para traer un poco de dulzura a la tierra y luchar por los derechos de los "indefensos"...  

¿Cómo alimentar y hacer crecer continuamente en mí, esa llama interior, ese color apasionado del amor?

Desde nuestra llamada personal, ¿cómo dar nuevas respuestas a tantas necesidades que hay a nuestro alrededor?

Las dificultades, los miedos y los riesgos, no deben sofocar nuestra disponibilidad para actuar al estilo de Cristo: con amor apasionado y espíritu misionero, mirada contemplativa y sensibilidad ante los pobres y excluidos; actitud de discernimiento y capacidad creativa, porque… contamos con el fuego ardiente, "el Espíritu… que hace nuevas todas las cosas y que intercede por nosotros según los designios de Dios" (Rom 8,26).  

Te invitamos a contemplar la vidriera de la capilla de la Casa Madre de las Hermanas del Buen Pastor en Angers, que adjuntamos, con una corta explicación.

Termina agradeciendo al Señor tantos detalles de amor en tu vida: dales nombre y color. ¿Cuál es el resultado?





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